Mi mundo de malteses y caniches

Este es mi mundo al que les doy la bienvenida. Un mundo lleno de amor incondicional, de lealtad y de devoción absoluta. LIBRA KENNEL: Mi mundo de malteses y caniches. Un mundo lleno de amor y de dedicación al  desarrollo y mejoramiento de las razas que crío.

¿Qué es un Criador?

Un Criador (con 'C' mayúscula) es aquel con cuya sed de conocimiento nunca le permite tener la tranquilidad de que lo sabe todo, es aquel que lucha desde las decisiones con consciencia, conveniencia y compromiso.

Un criador es aquel que sacrifica sus intereses personales, sus finanzas, sus amigos, sus muebles finos, sus alfombras... y resigna siempre sus largas vacaciones haciendo de cada viaje a una exposición una especie de vacación...

Un criador es aquel que pasa innumerables noches en vela (generalmente es muy buen amigo del café). Largas noches planeando cruzas, atendiendo partos. Generalmente se despierta ante el menor estornudo, gemido o llanto de sus perros.

Un criador es aquel que deja de lado cenas, fiestas, porque su perra está por parir o porque tiene que asegurarse que los cachorritos todos coman, no los aplaste la mamá. Muchas veces sin asco a los líquidos del parto pone en su boca un cachorrito recién nacido para darle esa bocanada de aire que lo hará vivir.

La falda de un criador es ese lugar donde generaciones de campeones y no campeones han hecho sus siestas favoritas.

Las manos de un criador son fuertes y muy seguido están sucias, pero son siempre sensibles a la confianza del hociquito húmedo de un cachorrito. Son manos que no son reacias a la limpieza. Son manos siempre prestas a ayudar a un novato en una exposición.

La espalda y las rodillas de un criador casi siempre tienen alguna ñaña... de tanto agacharse, de tanto estar en cuclillas en las cuchas. Pero siempre tienen la suficiente fuerza para lucir erguido y elegante mostrando su perro en la pista.

Las orejas de un criador son algo... particulares... A veces son rojas y pican (de tanto que le sacan el cuero), a veces tienen formas aplastadas de tanto hablar por teléfono, a veces son sordas de tantas críticas que no vale la pena ni contestar. Pero siempre siempre son sensibles al más débil gemido de un cachorrito enfermo. 

La vista de un criador a veces está nublada de tanto investigar en los pedigríes, a veces es ciega a los defectos de su propio perro, pero siempre esa vista es lo suficientemente aguda para observar faltas en una exposición y para buscar siempre el ejemplar perfecto.

La mente de un criador puede no ser muy ágil, pero seguro reconoce un pedigrí más rápido de lo que lo hace la computadora de su club. Su mente está tan llena que a veces se le corta un fusible. Es una mente que tiene registros de todas las buenas estructuras, las lindas caras, perfectas orejas de sus perros actuales y anteriores. Es una mente que entierra en el alma las faltas de aquellos que no llegaron a ser.

El corazón de un criador, frecuentemente esta roto... Pero late fuerte con esperanza interminable, siempre en el lugar que debe estar.

Esto, según mi humilde entender, es un Criador, lo que me esmero a diario por ser.