Un Criador (con 'C'
mayúscula) es aquel con cuya sed de conocimiento nunca le
permite tener la tranquilidad de que lo sabe todo, es aquel que
lucha desde las decisiones con consciencia, conveniencia y
compromiso.
Un criador es aquel que
sacrifica sus intereses personales, sus finanzas, sus amigos,
sus muebles finos, sus alfombras... y resigna siempre sus largas
vacaciones haciendo de cada viaje a una exposición una especie
de vacación...
Un criador es aquel que
pasa innumerables noches en vela (generalmente es muy buen amigo
del café). Largas noches planeando cruzas, atendiendo partos.
Generalmente se despierta ante el menor estornudo, gemido o
llanto de sus perros.
Un criador es aquel que
deja de lado cenas, fiestas, porque su perra está por parir o
porque tiene que asegurarse que los cachorritos todos coman, no
los aplaste la mamá. Muchas veces sin asco a los líquidos del
parto pone en su boca un cachorrito recién nacido para darle esa
bocanada de aire que lo hará vivir.
La falda de un criador es
ese lugar donde generaciones de campeones y no campeones han
hecho sus siestas favoritas.
Las manos de un criador
son fuertes y muy seguido están sucias, pero son siempre
sensibles a la confianza del hociquito húmedo de un cachorrito.
Son manos que no son reacias a la limpieza. Son manos siempre
prestas a ayudar a un novato en una exposición.
La espalda y las rodillas de un
criador casi siempre tienen alguna ñaña... de tanto
agacharse, de tanto estar en cuclillas en las cuchas. Pero
siempre tienen la suficiente fuerza para lucir erguido y
elegante mostrando su perro en la pista.
Las orejas de un criador
son algo... particulares... A veces son rojas y pican (de tanto
que le sacan el cuero), a veces tienen formas aplastadas de
tanto hablar por teléfono, a veces son sordas de tantas críticas
que no vale la pena ni contestar. Pero siempre siempre son
sensibles al más débil gemido de un cachorrito enfermo.
La vista de un criador a
veces está nublada de tanto investigar en los pedigríes, a veces
es ciega a los defectos de su propio perro, pero siempre esa
vista es lo suficientemente aguda para observar faltas en una
exposición y para buscar siempre el ejemplar perfecto.
La mente de un criador
puede no ser muy ágil, pero seguro reconoce un pedigrí más
rápido de lo que lo hace la computadora de su club. Su mente
está tan llena que a veces se le corta un fusible. Es una mente
que tiene registros de todas las buenas estructuras, las lindas
caras, perfectas orejas de sus perros actuales y anteriores. Es
una mente que entierra en el alma las faltas de aquellos que no
llegaron a ser.
El corazón de un criador,
frecuentemente esta roto... Pero late fuerte con esperanza
interminable, siempre en el lugar que debe estar.
Esto, según mi humilde entender, es un
Criador, lo que me esmero a diario por ser.